Declaración Ambiental de Producto (DAP): qué significa para las puertas correderas Able 24V

En el pliego de una licitación para la rehabilitación de una zona residencial aparece una línea que hace diez años no existía: documentación ambiental exigida para los componentes de la automatización de cancelas. Quien instala motores para puertas correderas desde hace años la lee y se detiene un momento. ¿Qué debe entregar exactamente? ¿Y el […]

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En el pliego de una licitación para la rehabilitación de una zona residencial aparece una línea que hace diez años no existía: documentación ambiental exigida para los componentes de la automatización de cancelas. Quien instala motores para puertas correderas desde hace años la lee y se detiene un momento. ¿Qué debe entregar exactamente? ¿Y el producto que está a punto de incluir en su oferta ya cuenta con esta DAP, o hay que solicitarla al proveedor antes de firmar?

El término lleva un tiempo circulando por el sector: pliegos que lo citan, proveedores que lo incluyen en sus fichas técnicas, compañeros que hablan de ello en las ferias. Muchos instaladores lo han oído nombrar, pocos saben con precisión qué certifica realmente y por qué, en los últimos años, se ha convertido en un requisito cada vez más habitual en los pliegos, también públicos, y en la edificación en general. Vale la pena aclararlo bien antes de llegar al punto práctico: los motores para puertas correderas Able 24V ya cuentan con esta DAP.

Qué certifica realmente la Declaración Ambiental de Producto (DAP)

Quien busca «qué es la DAP» o «significado EPD» en un buscador quiere una respuesta rápida. EPD son las siglas en inglés de Environmental Product Declaration, es decir, Declaración Ambiental de Producto: un documento que cuantifica el impacto ambiental de un producto a lo largo de todo su ciclo de vida. Una forma sencilla de entenderlo es compararlo con una etiqueta nutricional, pero para el medio ambiente en lugar de las calorías: donde la etiqueta de un alimento declara cuántos gramos de azúcares o grasas contiene una ración, la DAP declara cuánto CO2, cuánta energía y cuántos recursos se han empleado para fabricar un motorreductor, un panel o una carpintería.

Lo que de verdad interesa a quien tiene que justificar una decisión técnica es otra cosa: no todas las declaraciones ambientales son iguales, y la normativa ISO las distingue en tres familias. Las etiquetas de tipo I (ISO 14024), como el Ecolabel europeo, son sellos otorgados por un organismo externo según criterios múltiples definidos de antemano, dirigidos a menudo al consumidor final. Las declaraciones de tipo II (ISO 14021) son autodeclaraciones: es el propio fabricante quien escribe «producto reciclable» o «de bajo impacto» en su ficha técnica, sin obligación de verificación externa. La DAP es una declaración de tipo III según la norma ISO 14025, y es la única de las tres basada en datos cuantitativos medidos mediante un estudio LCA y verificados por un organismo de certificación independiente antes de su publicación. Conocer esta diferencia es lo que permite, en la práctica, reconocer cuándo un proveedor está comunicando algo verificado y cuándo se limita a escribir una frase efectista en el folleto.

En concreto, una DAP se basa en un estudio LCA, Life Cycle Assessment (análisis de ciclo de vida), que mide el consumo de recursos y las emisiones desde la extracción de las materias primas hasta la producción, el uso y la eliminación del producto. El estudio sigue unas reglas de categoría de producto, las PCR, que hacen que los datos sean comparables entre productos similares de distintos fabricantes: es lo que permite, por ejemplo, comparar dos motorreductores para puertas correderas de marcas diferentes sobre la misma base de cálculo. Todo ello se verifica después por un organismo de certificación externo e independiente, acreditado según estándares reconocidos, antes de que el documento se publique con un número de registro y una fecha de validez.

Vale la pena aclarar también un segundo punto, que suele generar confusión entre quienes se enfrentan por primera vez a estos requisitos. La DAP no sustituye al marcado CE, que certifica la conformidad del producto con los requisitos de seguridad obligatorios para su comercialización. Son dos documentos con funciones distintas: el marcado CE responde a la pregunta «¿el producto es seguro y conforme?», la DAP responde a la pregunta «¿cuál es su impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida, y quién lo ha verificado?». Un producto puede tener ambas cosas, pero solo la segunda entra en los criterios de sostenibilidad de un pliego.

Por qué se exige cada vez más la Declaración Ambiental de Producto (DAP) en las licitaciones, también públicas, y en la edificación

En 2019 la Comisión Europea presenta el Green Deal (Pacto Verde Europeo), la estrategia que fija el objetivo de neutralidad climática para el continente. A partir de ahí arranca una cadena normativa que, año tras año, llega hasta el pliego que hoy redacta un proyectista para una obra en España.

El primer eslabón es la revisión del reglamento de productos de construcción, el CPR, en vigor desde el 7 de enero de 2025: introduce la obligación progresiva de incluir datos ambientales, entre ellos indicadores climáticos, en la declaración de prestaciones que acompaña al marcado CE. El segundo eslabón afecta directamente a quien trabaja en España: la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética obliga a incorporar criterios ambientales en la contratación pública, y el reciente Catálogo de Prescripciones Técnicas de Contratación Pública Ecológica – presentado en marzo de 2026 por el Ministerio de Hacienda y el Miteco – traduce ese mandato en fichas técnicas concretas para categorías prioritarias, entre ellas la edificación, con niveles de exigencia básico y avanzado y mecanismos de verificación, y entre los instrumentos para acreditar estos criterios figura precisamente la DAP de los componentes empleados. La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público (LCSP) obliga a los órganos de contratación a incorporar estos criterios en las prescripciones técnicas y en los criterios de adjudicación cuando estén vinculados al objeto del contrato: ya no es una posibilidad que depende de la sensibilidad de cada administración, es una obligación legal.

En la práctica, para quien participa en una licitación pública del sector de la edificación, la DAP ya no es un elemento decorativo de la oferta técnica. Es a menudo un criterio que suma puntos en la valoración, cuando no un requisito vinculado a categorías específicas de componentes. Y la exigencia no se limita al ámbito público: los protocolos de sostenibilidad privados más extendidos, LEED y BREEAM, asignan créditos específicos a los proyectos que utilizan productos con DAP documentada. Esto significa que también las constructoras y los proyectistas que trabajan en intervenciones privadas certificadas se encuentran cada vez más con este requisito entre las condiciones del proyecto.

Quienes trabajan con instalaciones y componentes, no solo con materiales de construcción en sentido estricto, empiezan a ver cómo se extiende la misma exigencia. Cancelas, barreras y automatismos forman parte de la obra terminada que un promotor público o un protocolo de sostenibilidad valora en su conjunto. Disponer ya de la DAP de un componente, en lugar de tener que conseguirla a última hora antes del plazo de una licitación, es una ventaja operativa concreta.

Por qué las puertas correderas Able 24V ya tienen la Declaración Ambiental de Producto (DAP)

Aquí llega la parte práctica. Las versiones de 24V de la gama SL-Series de Able, los motorreductores para puertas correderas de hasta 400 kg (SL Small) y 1000 kg (SL Medium), incluyen en su documentación técnica oficial la DAP según la norma ISO 14025 entre las características de producto. No es un proyecto en curso ni un anuncio: es un dato ya presente en las fichas técnicas de estos modelos.

Esto significa que quien elige hoy una puerta corredera Able 24V para un proyecto que exige la DAP no tiene que iniciar una solicitud al proveedor, esperar los tiempos de respuesta, o peor aún, descubrir con la oferta ya presentada que el producto no cuenta con la documentación necesaria. La DAP del motor ya forma parte de la ficha técnica del producto, lista para adjuntar a la documentación de la licitación.

No es un dato aislado. Las versiones de 24V de la gama nacen con una lógica de consumo energético reducido: hasta un 90% menos de consumo eléctrico respecto a soluciones equivalentes, un consumo en stand-by inferior a 0,5 W conforme al reglamento europeo de ecodiseño EU 2023/826, y la posibilidad de funcionamiento con energía solar mediante el sistema ECO-LOGIC cuando la instalación lo prevé. La fusión de aluminio pintado, material reciclable, completa un perfil técnico que hace que la DAP sea coherente con el resto de las decisiones constructivas, y no un añadido aislado pensado solo para la comunicación.

Para quien evalúa a un proveedor sobre bases técnicas, este es el punto que realmente importa: la DAP no sustituye a las demás valoraciones, como la capacidad de carga de la cancela, los ciclos de trabajo o la compatibilidad con la instalación existente. Las complementa, añadiendo un dato verificado más a la hora de justificar la elección ante un promotor o una mesa de contratación.

Qué cambia para quien debe justificar la elección de proveedor

Imagina dos ofertas para el mismo proyecto: un motor de otra marca con la palabra «eco-friendly» en la ficha técnica, y una puerta corredera Able 24V con la DAP ya registrada según ISO 14025. Solo la segunda ofrece al órgano de contratación, o al promotor privado, un dato verificado por un organismo externo, trazable y que se puede incorporar al expediente. Esa es la diferencia que cuenta cuando una oferta se compara con otras.

Si trabajas como instalador que participa en licitaciones, como constructora o como proyectista, el valor práctico de la DAP se ve en el momento de redactar la memoria técnica de la oferta o el informe de conformidad con el pliego. Contar con un documento verificado por terceros, respaldado por un organismo de certificación reconocido, cambia la discusión de «el proveedor dice que es sostenible» a «existe un documento técnico que lo demuestra, con estos datos».

Para aportar la DAP a una licitación de forma útil suelen hacer falta tres elementos: la ficha técnica del producto que recoge la conformidad con la ISO 14025, una referencia clara a dónde encontrar el documento completo de la declaración, y la coherencia entre lo declarado y el resto de características técnicas del producto, de modo que en la fase de verificación de la oferta no surjan contradicciones. Quien trabaja con proveedores que integran estos elementos ya en la documentación estándar ahorra tiempo en la fase más delicada de una licitación, aquella en la que la mesa de contratación comprueba que la oferta técnica se corresponde punto por punto con lo exigido en el pliego.

Hay también un segundo efecto, menos inmediato pero igualmente concreto. Un proyectista que especifica en un pliego privado un producto con DAP ya disponible reduce el riesgo de que, en la fase de licitación, los competidores propongan alternativas sin la misma documentación pero vendidas como equivalentes. La DAP, en este sentido, se convierte también en un criterio técnico que ayuda a definir con precisión qué se está pidiendo realmente, en lugar de dejar margen de interpretación a quienes participan en la licitación.

Para una constructora que trabaja en obras con protocolos LEED o BREEAM, el mismo documento cumple otra función: contribuye a la recopilación de la documentación que el equipo de sostenibilidad del proyecto debe presentar para obtener los créditos previstos por el protocolo. En estos casos, la DAP de la puerta corredera no es un detalle secundario frente a los materiales estructurales: es una pieza más que, sumada a las demás, permite alcanzar el umbral de puntuación exigido.

Quien debe elegir hoy entre varios proveedores de automatismos para puertas correderas puede plantearse, por tanto, una pregunta sencilla y concreta: ¿el producto ya tiene la DAP documentada, o es una promesa por verificar más adelante? En el caso de las puertas correderas Able 24V, la gama SL-Series, la respuesta ya está escrita en la ficha técnica.

Quien quiera comprobar en detalle las características técnicas de la gama puede consultar la ficha de la SL-Series en la web de Able, o contactar directamente con el servicio comercial para recibir la documentación completa de la DAP y adjuntarla a su oferta de licitación. Puedes descargar la Declaración Ambiental de Producto aquí.

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